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Quito, 14 de noviembre de 2018

 

Son diez días en los que cientos de corazones empezaron a caminar rumbo a Quito desde Tundayme y en el camino se han sumado desde varios rincones de Ecuador para exigir al gobierno de turno que escuche a sus legítimos mandantes sin la imagen que se construye detrás de los espacios de diálogo. Exigen que deje de gobernar con los grupos económicos de siempre y devele la corrupción que va de la mano con la imposición de las actividades extractivas; y, que demuestre su interés por respetar la vida y proteger el agua, territorios ancestrales y a quienes los habitan.

 

Una vez más en su historia, Quito recibe hoy a defensores y defensoras del territorio a mujeres amazónicas, a mujeres y hombres indígenas y campesinas con sus familias enteras que luchan todos los días no solo por subsistir sino para proteger el aire, agua y tierra de las actividades extractivas, en beneficio de todas y todos los que respiramos, bebemos y comemos en el campo y en las ciudades. Los hombres, mujeres, niños y niñas que recibimos a la marcha “por la vida, defendiendo la madre tierra y contra la corrupción” apoyamos y respaldamos sus pedidos pues somos conscientes de las afectaciones que durante décadas han sufrido pueblos comunidades y comunas por las actividades depredadoras y extractivas.


Quienes hacemos parte de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos, CEDHU, apoyamos la exigencia del cumplimiento integral de los derechos humanos, colectivos y de la naturaleza que son constantemente violados por el gobierno y empresas que sin consulta y de manera arbitraria irrumpen en los territorios de vida y causan destrucción y muerte. Nos solidarizamos con quienes han recorrido las calles del país por 10 días y hacemos eco de sus exigencias por un país libre de actividades extractivas que ponen en riesgo los territorios, la soberanía alimentaria, las fuentes de agua y la vida misma.


Nos solidarizamos con la lucha de las mujeres amazónicas, quienes frente a la explotación petrolera en territorios ancestrales en los bloques 86 y 87, territorio de las nacionalidades Sapara Shiwar Kichwa y pueblos aislados, han tomado medidas de hecho pacíficas para exigir la detención de la frontera extractiva en el sur oriente de la amazonia y que se detenga la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní.


Demandamos al gobierno nacional que devele la corrupción que se esconde tras telones en las negociaciones y proyectos que destruyen la tierra y el agua y favorecen a los grupos económicos de siempre. Exigimos que se cumpla con los ofrecimientos de diciembre del 2017 de parar la entrega de concesiones mineras en todo el territorio del Ecuador, sin antes verificar que se realicen las consultas previas de manera amplia y adecuada a los estándares internacionales de derechos humanos.


Exigimos que las voces de cientos de ecuatorianos y ecuatorianas de varias nacionalidades sean escuchadas y sus pedidos se acojan de manera respetuosa para que se CUMPLAN. Denunciamos que los espacios de “diálogo” abiertos por el gobierno poco han servido para cumplir con los mandatos de la población, al contrario han servido para legitimar un proceso sistemático de profundización del modelo extractivo en el país. Esperamos que esta vez, el gobierno abra bien los oídos pues de lo contrario las voces en las calles no van a parar de retumbar.